jueves, 8 de marzo de 2012

POEMA SEVILLANAS ROCIERAS-PINTURAS DE RRENATA BRZOZOWSKA

Solano de las marismas, tu que alisas las arenas
Tu que alisas las arenas
Solano de las marismas, tu que alisas las arenas
Y vas dejando La Raya salobre, desierta y seca
Salobre, desierta y seca
Dile a los vientos vecinos que no hay camino de vuelta 

Dile a los vientos vecinos que no hay camino de vuelta
"To" el que ha visto alguna vez
"To" el que ha visto alguna vez
A la Virgen desde cerca
No puede volverse atrás, aunque los tiempos se vuelvan

Cantaban a la Virgen, poemas
Poemas
Cantaban a la Virgen, poemas
Cantaban a la Virgen, poemas
Poemas Los juncos de la orilla del Quema
Los juncos de la orilla del Quema
Tiempo detente
Que es tan grande el consuelo que mi alma siente
Que duren mis anhelos eternamente

Inmensidades verdes, los pinos
Los pinos
Inmensidades verdes, los pinos
Inmensidades verdes, los pinos
Los pinos
Y quebrando el silencio, los trinos
Y quebrando el silencio, los trinos
Tiempo detente 

Que es tan grande el consuelo que mi alma siente
Que duren mis anhelos eternamente

Yo conocí un camino, hace mucho tiempo ya
Hace mucho tiempo ya
Yo conocí un camino, hace mucho tiempo ya
Sin límite ni frontera, sin espuela "plateá" 
Sin espuela "plateá" 
Con un puente de madera, final de tu caminar 

¡Ay! puente del Ajolí, cómo crujía al pasar
¡Ay! si volviera
Ese tiempo que se fue, y esa gente tan sincera
Que me enseñaron a ser rociero hasta que muera


martes, 6 de marzo de 2012

FEDERICO GARCIA LORCA-PINTURAS DE A.MEDINA

AL   OIDO DE UNA MUCHACHA








No quise.
No quise decirte nada.

Vi en tus ojos
dos arbolitos locos.


De brisa, de risa y de oro.
Se meneaban.


No quise.
No quise decirte nada.








viernes, 2 de marzo de 2012

AMOR MARIPOSA,JUAN MELENDEZ BALDES








Viendo el Amor un día
que mil lindas zagalas
huían de él medrosas
por mirarle con armas,
dicen que de picado
les juró la venganza
y una burla les hizo,
como suya, extremada.



Tornóse en mariposa,
los bracitos en alas
y los pies ternezuelos
en patitas doradas.



¡Oh! ¡qué bien que parece!
¡Oh! ¡qué suelto que vaga,
y ante el sol hace alarde
de su púrpura y nácar!



Ya en el valle se pierde,
ya en una flor se para,
ya otra besa festivo,
y otra ronda y halaga.



Las zagalas, al verle,
por sus vuelos y gracia
mariposa le juzgan
y en seguirle no tardan.

Una a cogerle llega,
y él la burla y se escapa;
otra en pos va corriendo,
y otra simple le llama,



despertando el bullicio
de tan loca algazara
en sus pechos incautos
la ternura más grata.

Ya que juntas las mira,
dando alegres risadas
súbito amor se muestra
y a todas las abrasa.



Mas las alas ligeras
en los hombros por gala
se guardó el fementido,
y así a todas alcanza.

También de mariposa
le quedó la inconstancia:
llega, hiere, y de un pecho
a herir otro se pasa.


ANGELITOS PARA MI--PINTURAS DE UMUT STRELKINA-POEMAS VARIOS

 FUIMOS DOS ANGELES

©Cristy Battistel Roggio

Fuimos dos ángeles
volando a contraviento,
nadando a contra-mar.

Las alas rotas apenas
nos sirvieron de abrigo,
el alma fría, sola,
mostró su herida y derramó
sus perlas rojas; y el mundo
ciego, sordo, mudo...

Qué decir de dos ángeles?
Si nuestro amor se veía,
se olía, se tocaba?
Entonces fuimos dos solitarios.
Dos árboles, dos pájaros, dos ríos.

Y la luna? Ella fue testigo;
nos vio lanzarnos al infinito
y calló. Sólo plateó nuestras
caricias y abrillantó las olas.

Y en la soledad de este amor,
sólo el amor fue el servil
asistente de nuestra pasión,
entonces fuimos espuma que 
el mar se llevó.


©CRISTY BATTISTEL ROGGIO


  EL PÁJARO DEL ALMA


Hondo, muy hondo, dentro del cuerpo habita el alma. Nadie la ha visto nunca pero todos saben que existe.
Y no solo saben que existe, saben también lo que hay en su interior.
Dentro del alma, en su centro, esta, de pie sobre una sola pata, un pájaro: el pájaro del alma. Él siente todo lo que nosotros sentimos.
Cuando alguien nos hiere, el pájaro del alma vaga por nuestro cuerpo, por aquí, por allá, en cualquier dirección, aquejado de fuertes dolores.
Cuando alguien nos quiere, el pájaro del alma salta, dando pequeños y alegres brincos, yendo y viniendo, adelante y atrás.




Cuando alguien nos llama por nuestro nombre. El pájaro del alma presta atención a la voz, para averiguar que clase de llamada es esa.
Cuando alguien se enoja con nosotros, el pájaro del alma se encierra en sí mismo silencioso y triste.
Y cuando alguien nos abraza, el pájaro del alma, que habita hondo, muy hondo, dentro del cuerpo, crece, crece, hasta que llena casi todo nuestro interior. A tal punto le hace bien el abrazo.
Hasta ahora no ha nacido hombre sin alma. Porque el alma se introduce en nosotros cuando nacemos, y no nos abandona ni siquiera una vez mientras vivimos.
Como el aire que el hombre respira desde su nacimiento hasta su muerte.


Seguramente quieres saber de que esta hecho el pájaro del alma.
¡Ah! Es muy sencillo: está hecho de cajones y cajones pero estos cajones no se pueden abrir así nada más.
Cada uno está cerrado por una llave muy especial.
Y es el pájaro del alma el único que puede abrir sus cajones.
¿Como? También esto es muy sencillo: con su otra pata.
El pájaro del alma está de pie sobre una sola pata; con la otra -doblada bajo el vientre a la hora del descanso- gira la llave, moviendo la manija y todo lo que hay dentro se esparce por el cuerpo.
Y como todo lo que sentimos tiene su propio cajón, el pájaro del alma tiene muchísimos cajones: un cajón para la alegría y un cajón para la tristeza, un cajón para la envidia y un cajón para la esperanza, un cajón para la decepción y un cajón para la desesperación, un cajón para la paciencia y un cajón para la impaciencia.
También hay un cajón para el odio y otro para el enojo, y otro para los mimos.




Un cajón para la pereza y un cajón para nuestro vacío, y un cajón para los secretos más ocultos (este es un cajón que casi nunca abrimos.
Y hay más cajones.
También tu puedes añadir todos los que quieras.
A veces el hombre puede elegir y señalar al pájaro... Qué llaves girar y qué cajones abrir. 
Y a veces es el pájaro quien decide.
Por ejemplo: el hombre quiere callar y ordena al pájaro abrir el cajón del silencio; pero el pájaro, por su cuenta, abre el cajón de la voz, y el hombre habla y habla y habla.
Otro ejemplo: el hombre desea escuchar tranquilamente, pero el pájaro abre, en cambio, el cajón de la impaciencia: y el hombre se impacienta. Y sucede que el hombre sin desearlo siente celos; y sucede que quiere ayudar y es entonces cuando estorba.
Porque el pájaro del alma no es siempre un pájaro obediente y a veces causa penas...

De todo esto podemos entender que cada hombre es diferente por el pájaro del alma que lleva dentro.
Un pájaro abre cada mañana el cajón de la alegría; la alegría se desparrama por el cuerpo y el hombre esta dichoso.
Otro pájaro abre, en cambio, el cajón del enojo; el enojo se derrama y se apodera de todo su ser. Y mientras el pájaro no cierra el cajón, el hombre continua enojado.
Un pájaro que se siente mal, abre cajones desagradables; un pájaro que se siente bien, elige cajones agradables.
Y lo que es más importante: hay que escuchar atentamente al pájaro.
Porque sucede que el pájaro del alma nos llama, y nosotros no lo oímos.
¡Que lastima!
Él quiere hablarnos de nosotros mismos, quiere platicarnos de los sentimientos que encierra en sus cajones.
Hay quien lo escucha a menudo.
Hay quien rara vez lo escucha.
Y quien lo escucha solo una vez.
Por eso es conveniente ya tarde, en la noche, cuando todo esta en silencio, escuchar al pájaro del alma que habita en nuestro interior, hondo, muy hondo, dentro del cuerpo. 

Mijal Snunit












martes, 21 de febrero de 2012

PINTURAS DE JANG YONG GLI Y PAULO COELHO


La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.


.Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.

Cuando crezcas, descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero, no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan.
No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.



domingo, 19 de febrero de 2012

Y SE VINO EL CARNAVAL!!!!!!!HOY PROPONGO:RELATO DE ELIZABET DUZDEVICH,PINTURAS DE MARCO ORTOLAN


AUDAZ  FESTEJO


Domingo de Carnaval de hace… ¿cuarenta años atrás? Es probable y quizá algunos más, porque por aquellos años, los días de Carnaval, figuraban en rojo en los almanaques y adultos y niños, esperábamos con regocijo esa fiesta. Una verdadera fiesta de toda la familia. A la hora de la siesta los baldes, las mangueras y los globos de agua, eran los proyectiles certeros, que mojaban a toda persona que osara salir a la calle.

A la noche la arteria principal se adornaba con cantidad de luces y guirnaldas y por allí se realizaba el famoso corso, con carrozas alegóricas y donde la mayoría de la gente se disfrazaba
.
Allí reinaban el papel picado y la serpentina y burlando la prohibición de mojar, algún pomo de goma cargado con agua y escondido en la cartera o en un bolsillo, provocaba corridas entre los asistentes.
Finalizado el corso, el festejo seguía en los bailes organizados por los clubes de la ciudad. ¡Si hasta los niños tenían su Baile de Disfraz, al atardecer!
Aunque algunos jóvenes teníamos ideas no tan inocentes, para nuestro propio festejo

Éramos dos parejas amigas. Una dueña de un auto Renault 4 L, famoso en aquella época. Un auto chico, pero ágil y liviano.
Después del juego de la hora de la siesta, comenzamos los preparativos para la noche. Con verdadera sincronización se inició el operativo del inflado de los globos con agua. Uno llenaba, en el pico de una canilla y el otro ataba, completando los baldes, que cubiertos con agua, debían mantener los globos hasta la hora señalada.

El auto estaba a punto, luego de llenar el tanque de nafta, chequeado los frenos y revisadas las gomas.
La disposición de los aventureros era: los dos hombres en los asientos de atrás y las mujeres adelante. A mi me tocaba manejar. En el baúl, entre los dos muchachos y entre las piernas de mi copiloto, iban los baldes con los globos.

A la hora estipulada puse primera y la adrenalina comenzó a correr por nuestras venas. El ataque  había sido planeado concienzudamente y ensayado.
El blanco seria uno de los barrios alejado del centro de la ciudad. Mes de febrero, de intenso calor, donde los vecinos se reunían en la vereda, cómodamente sentados, sin los miedos y las precauciones de ahora.
Yo recorría las calles a marcha moderada y marcado el objetivo de la vereda de la derecha, el hombre que iba en el asiento izquierdo, arrojaba por arriba del auto, una andanada de globos y yo debía apelar a mi pericia conductiva para acelerar y escapar hasta la próxima victima.
¡Raúl a la derecha…Pancho a la izquierda!.
La cara de sorpresa de los afectados, producía nuestras risas y diversión.

Azotamos a los desprevenidos vecinos, hasta terminar nuestra carga de munición acuática.
Solo quedaban algunos globos, en las manos de los muchachos y ya en la avenida principal, nos cruzamos con un auto que llevaba los vidrios bajos y temerariamente  Pancho hizo blanco en la cabeza del conductor.
Yo aceleré moderadamente, cuando escucho la trágica advertencia:
 -¡El tipo nos sigue!
Apelando a mi sangre no tan fría doble en una esquina, pero el otro auto se nos acercaba peligrosamente. Los hombres me gritaban directivas y mi corazón se salía del pecho, del miedo a ser alcanzados. La responsabilidad de la huida era exclusivamente mía.
-¡Dobla a la derecha!

-¡Seguí derecho!

-¡Apurate, dobla en la esquina!


Así recorrimos unas cuantas cuadras, con un gran susto de parte de todos, hasta que lo perdimos de vista.
Nuestras risas se habían trocado en verdaderas máscaras de terror y el pobre 4L bufaba bajo mis exigencias. No sabemos cómo pero llegamos a la casa de nuestros amigos. Pancho corrió a abrir el garaje y mudos de susto, quedamos atrapados en el interior del auto. Me dolían las manos, los pies y el alma. Nadie hablo por unos minutos, hasta que Pancho comenzó a reír y besando la carrocería recalentada gritaba:
-¡Bien por mi 4L!… ¡Un león el autito!
Al unísono soltamos la risa y con el corazón aún palpitando aceleradamente, nos reunimos en un brindis final, festejando la odisea vivida, que juramos no volver a repetir.



Elisabet Duzdevich
ARGENTINA


PINTURAS DE LEE NAM SOON












La única manera de sembrar la felicidad es compartirla con alguien.  .
- Ana Luísa Moreira Días


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